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lunes, 17 de junio de 2013

Falleció Elsa Bornemann



ELSA BORNEMANN, un hada para los niños

por Omi Fernández


Durante muchos años padres y abuelos han leído y releído a sus hijos y nietos las historias creadas por los hermanos Grimm (Blancanieves), Hans Christian Andersen (La Sirenita), Jonathan Swift (Los viajes de Gulliver), Julio Verne (Viaje al fondo del mar), Lewis Carroll (Alicia en el país de las maravillas), Michael Ende (La historia sin fin), y tantos otros escritores que aún se siguen editando y releyendo. Estas obras, en su mayor parte, fueron creadas para adultos, tal es el caso de Los viajes de Gulliver que satiriza a la sociedad de la época disimulada a través de viajes fantásticos con gigantes y caballos que hablan, una forma que Swift encontró para realizar sus críticas con sarcasmo y sin consecuencias.
Se considera literatura infantil a las obras escritas para niños incluyendo también las que no fueron pensadas para ellos pero que tienen varios niveles de lectura y pueden ser  disfrutadas a distintas edades.
Esta literatura era minusvalorada y, en gran parte, transitada por escritores para adultos, incluso algunos firmaban con seudónimo. Esto ha ido cambiando junto con la sociedad, en el año 1960, las historias de ciencia ficción juveniles -Isaac Asimov fue uno de los grandes aportes en este sentido- tenían un significado muy diferente al que tuvieron después del acceso del hombre a la Luna, aunque Asimov y su personaje Lucky Starr siguen vendiéndose.
En nuestro país fueron varios los escritores dedicados a la niñez y adolescencia que no consideraban que escribir para “los locos bajitos” como los llamara Joan Manuel Serrat,  fuera de menor nivel que sus obras para grandes, son, por ejemplo, Gustavo Roldán, María Elena Walsh y María Granata, todos nacidos alrededor del '30, que narraron fomentando la imaginación, el espíritu de aventura e introduciendo conceptos que la ciencia iba descubriendo con el mismo respeto y cuidado que en los libros para grandes.
Ya en la década del 70/80 la literatura infanto-juvenil tenía un lugar ganado y aparecieron los descendientes de aquella generación. Estos se dedicaron casi en exclusividad a los más chicos, hablamos de Graciela Montes, Hugo Midón y Elsa Bornemann. Esta última, fue la que logró mayor popularidad, sus ojos claros y su flequillo y un pelo rubio casi platinado, se veía como un hada para los niños.
Su padre Wilhelm Karl Henri Bornemann, era un alemán relojero que saliendo de Harrods vió a  una argentina morenita, descendiente de portugueses y españoles y sintió el flechazo del amor para siempre.
Su madre se llamada Blancanieves Fernández, y Elsa contó, en un reportaje, que estando en el colegio primario la maestra le preguntó el nombre de su madre y al responder Blancanieves, las compañeras creyeron que era broma y una dijo: la mía Cenicienta y otra, la mía Caperucita, etc.
Había nacido en el barrio Parque Patricios un 15 de febrero de 1952, se crió con un gran apego a su familia, en especial a su padre. Se recibió de Maestra, estudió Letras en la Universidad de Buenos Aires y llegó a doctorarse en esta disciplina, estudió latín, griego, inglés, alemán e italiano hasta alcanzar niveles superiores lo que le permitió luego dedicarse a la traducción. Escribió cuentos, poemas, obras de teatro y novelas para niños.
En 1972 gana la Faja de Honor de la SADE y en 1976 por su obra Un elefante ocupa mucho espacio ganó su integración a la Lista de Honor del Premio Internacional Hans Christian Andersen otorgado por la International Board on Books for Young People (IBBY), fue la primera vez que un escritor argentino recibía tal distinción.
Desafortunadamente, el Proceso de Reorganización Nacional, lo censuró con el argumento de que fomentaba el derecho a huelga y el libro pasó a formar parte de la extensa lista de prohibidos junto al Principito de Antoine de Saint Exupery.
En 1989, recibe el Cuadro de Honor por Disparatario, en la selección The White Ravens, Múnich (Alemania), luego en 1994, Diploma al Mérito, correspondiente a la Literatura Infantil-Juvenil Argentina, por "considerársela una de las mejores escritoras de esa especialidad” Internationale Jugendbibliothek. Al año siguiente, el Premio Konex de Platino, por toda su obra literaria, al ser elegida como "la escritora más relevante en la última década". Buenos Aires, Fundación Konex, 1995.
Otros títulos de sus obras son La edad del pavo, El libro de los chicos enamorados, Queridos monstruos, Los desmaravilladores, Disparatario, Los Grendelines, Sol de noche,  Corazonadas, No hagan olas, El último mago, Lisa de los paraguas, El niño envuelto, Mil grullas, Un amor disparatado, Cuadernos de un delfín.
Es de hacer notar que Elsa Bornemann además de su aporte didáctico y pedagógico en el abordaje de temas como la solidaridad, la amistad, el amor, los celos, el odio, ha incursionado con éxito en las historias de horror para chicos, como fue su: "Socorro: doce cuentos para caerse de miedo", trató a esos “locos bajitos” como seres pensantes  sin mojigaterías.
Tanto ella como los escritores que cultivaron el género registran que a los niños y a los adolescentes más aún, les interesan los grandes temas de la vida, no las ñoñerías, y en esa dirección enfocaron su material literario.
El 24 de mayo falleció a los 61 años. Un comunicado de la editorial Alfaguara lo anunció sin dar detalles de su muerte, aunque es de público conocimiento que ya no asistía a las Ferias del Libro Infantil-Juvenil, ni a otros eventos literarios.
Elsa Bornemann tiene un lugar de privilegio en la literatura infantil-juvenil argentina y es de lamentar su pérdida, por ser muy joven y por lo que le hubiera aportado a las nuevas generaciones de lectores.



prismairidiscente.blogspot.com.ar



martes, 11 de junio de 2013

Humor/ Junio por Claudio Kappel


El Pibe Chacarita/Junio 2013



La suerte de la fea la linda desea

         Un cuento de Isidoro Blaisten


               Tanto me da que sea pato, / como que tenga dinero, / un hombre es lo que quiero, / y eso será mi ilusión... / Mamá yo quiero un novio/ que sea milonguero guapo y compadrón...
                    “Mama... Yo quiero un novio” (1927) Tango de Roberto Fontaina y Ramón Collazo


Era más fea que lobizòn con redecilla, pero tenía suerte.  Compraba una rifa de Navidad y se sacaba todos los huérfanos de Dickens, compraba un número de la tómbola de Bruselas y se sacaba los repollitos, compraba un billete de la lotería de La Rioja y se sacaba todos los caudillos.
Caminaba por la calle, procurando que el mundo no la vea, y a su paso encontraba de todo: lebreles de plata, caduceos de oro, diademas de berilo, tiaras de ópalo, sayales de púrpura.
Tanto había acumulado, que nadaba en la abundancia: crawl, pecho, espalda, mariposa, over, cualquier estilo.
En cambio, la pobre linda que tenía piel de alabastro, cutis de colegiala, labios de coral,  boca de grana, cuello de cisne, ojos de azabache, caderas hospitalarias, senos turgentes y cintura da avispa, no pegaba ni una.
Vestida de percal, para ganar el pan amargo y duro, iba todas las mañanas camino del taller.
Y aconteció que, una mañana de primavera en que había aire de violines elitrosos, la vio el príncipe azul.  No bien la vio, detuvo el corcel, ató las bridas al pie de la media estatua de Don Quijote sita en Lima y Avenida de Mayo y caminó presuroso detrás de la linda.
-Linda, dinos el motivo de tu encanto y atractivo- dijo el príncipe azul en cuanto estuvo al lado de a linda.
Mi secreto es evidente- dijo la linda-, No tengo niente.  Voy cual todas las mañanas para ganar el pan amargo y duro, camino del taller.
-   ¡Cómo así! – exclamó el príncipe Federico ( el príncipe azul se llamaba Federico) – La crisis no debe recaer sobre las espaldas de la clase obrera.  La variable de ajuste no puede ser el salario de los trabajadores..
-   Así es la vida, Federico – dijo la linda-, Ya sabes por ti mismo muchas cosas y otras irás sabiendo lentamente.
A todo esto, lentamente, en sentido contrario, avanzaba la fea.  A cada paso levantaba del suelo relicarios de ébano, incensarios de madreperla, jofainas de lapislázuli, pebetero de malaquita, mariposas de obsidiana.
No bien el príncipe azul vio lo que andaba levantando la fea, giró sobre sí mismo, abandonó a la linda, se puso a la par de la fea y dijo:
- Paloma, cásate conmigo, si vieras el nido que tengo escondido cerquita de aquí.
-Al registro civil- chilló la fea, levantando un aguamanil de peltre con su correspondiente jarra del siglo XVII y un solideo de pana labrada del siglo XVI-. Al registro civil.
El príncipe demudó.
- Antes- dijo- celebremos la fecha con una aire de júbilo que cumpla la parábola.  Vayamos al Grill “Oriente” a tomar una sidrita.
Fueron. Desde la otra esquina la linda los vio cruzar.  Se sintió más triste que un domingo a las seis de la tarde.  Se sintió una basura-
-¡Manliba mi suerte perra! – sollozó.  Y siguió cual todas las mañanas camino del taller.
Después de la sidrita, el príncipe azul desató el corcel y subió a la fea con todo su cargamento, y partieron al galope rumbo al registro civil.
La noche de bodas, la fea comenzó a desnudarse. Fue no más terminar de verla desnuda y el príncipe cayó fulminado, muerto de desolación.
A la semana  la fea escribió un libro,  A la semana lo publicó: se llamaba”Mi vida junto al príncipe” y fue bestseller mundial.  Cobró regalías, neto, un millón doscientos cincuenta y siete mil dólares con cero sesenta.”

(Yo me casé con la chica más linda del barrio. En las reuniones o en su andar por las calles, captaba todas las miradas.  Tenía un parecido, sin esforzarse, a Gina Lollobrígida.  Me resultaba difícil soportar el asedio que provocaba su belleza.  Para colmo, yo no me parecía a ninguna figura pública. Alguna vez escuché decir: “¿Qué le vio a este salame?”  Volvería a elegir la belleza: humana y física.  Fdo. “El Pibe Chacarita”, un ilustre desconocido o “el salame”)                           

Tienda de Café en Chacarita



Tienda de Café
Café y mucho más…

Por Daniela Méndez   Casariego

¡Nuestro barrio sigue agrandándose! A  la radio, el teatro y el Mc Donalds ahora debemos sumar la nueva sucursal de Tienda de Café, ubicada en la esquina de Lacroze y Charlone.
El local ofrece una amplia variedad de productos, todos de apariencia muy tentadora y a precios razonables.
Los amantes de la cafeína podrán escoger entre cafés suaves o fuertes, simples o estructuralmente complejos, con distintos niveles de acidez y amargor.
Las personas con poca resistencia a dicha sustancia tendrán como opción el descafeinado.
Los más golosos podrán acompañar la bebida con delicias dulces y saladas: tortas, muffins, scons, medialunas.
Pero la oferta no termina aquí. El almuerzo también es una buena oportunidad para visitar la tienda. El menú incluye distintas clases de ensaladas, sándwiches y tartas.
Como se ve, hay para todos los gustos.
Los que no puedan o quieran acercarse al local, sólo deben llamar al 6091-9824 y hacer el pedido a domicilio.
Finalmente, la sucursal de nuestro barrio cuenta además con Tienda Deli, donde se puede adquirir café molido en envases de ¼ kg, ½ kg o 1 kg, cafeteras, accesorios, bombones, bazar y productos Gourmet.
¡A recordar! Ya sea para compartir un momento en familia o para distenderse durante la jornada laboral; para acompañar un buen libro o simplemente paliar el frío del invierno que ya está entre nosotros, Tienda de Café es una nueva opción que se suma a nuestro próspero barrio.

Aquí van algunos tips que Tienda de Café ofrece para que encuentres un café a tu medida:
La molienda es una de las claves para preparar un buen café. Si la molienda es más gruesa que la correcta, la bebida no tendrá cuerpo, sabor ni aroma. Por el contrario, si fuera más fina, el café será fuerte y su excesivo cuerpo neutralizará los sabores originales. Por eso es fundamental  indicar la forma en que uno prepara el café en casa:
-Molido impalpable
-Máquina
-Filtro de tela
-Filtro de papel
-Cafetera eléctrica
-Cafetera volturno y americana
-Cafetera napolitana y embolo

Uno de los peores enemigos del café es el oxígeno. Cuando entra en contacto con éste, empieza a perder sus atributos.
El café en grano tiene menos exposición al aire. Cuando está molido, el proceso se acelera. Por lo tanto, se aconseja beber café que no haya superado 10 días de molido.

50 Años de la fábrica de churros Olleros



Los 50 años de               la fábrica de churros
 Por Daniela Méndez Casariego

Se acerca el invierno y con él aumentan las ganas de comer cosas ricas que acompañen los mates del desayuno y/o la merienda. Tortas fritas, churros, pastelitos… ¡Cómo no tentarse!
En especial, si tenemos en cuenta que en nuestro barrio se encuentra una de las churrerías más antiguas de la Ciudad de Buenos Aires.  Un solo bocado de alguno de sus productos, que se hacen a la vista mientras se van vendiendo,  y los 50 años de experiencia se hacen notar.
La fábrica abrió el 25 de mayo de 1963, cuando tres  amigos,  Murcia, Schillaci y Romero,  decidieron llevar adelante el proyecto. Hoy, sus descendientes lo continúan con igual esmero y responsabilidad.
“Trabajamos todos los días de 4 a 20. No tenemos sábados ni domingos; tampoco feriados. Es muy sacrificado”, asegura Juan, uno de los dueños.
Unos minutos en el local acreditan sus palabras. La entrada de clientes es incesante. Algunos compran y se van. Otros, además, se toman un cafecito de la máquina expendedora y conversan un rato o leen el diario, que se ofrece gratuitamente.
“En invierno es cuando más vendemos, en especial en las fechas patrias como el 25 de mayo o el 9 de julio. En verano baja un poco el consumo, pero igual producimos la misma variedad de productos, pero en menos cantidad.”
Lo que nunca varía es la calidad, llave de los 50 años de éxito y que los dueños junto a dos maestros churreros y el pizzero cuidan muy bien.
La vedette del negocio son los churros rellenos bañados de chocolate, aunque los  pastelitos, tortas fritas y berlinesas no se quedan atrás. También hacen pizzas y roscas.
Hay clientes de años y otros que compran al paso. Juan recuerda más sus voces que sus caras. Son demasiados. Entre ellos, hay algún que otro famoso: Andrea del Boca, Nancy Duplaa, Caruso Lombardi.
Lo cierto es que grandes, chicos, conocidos o anónimos, todos caemos en la tentación.
Afortunadamente, la fábrica está para quedarse. ¡Felices 50 años y que cumplan muchos más!

Productos y precios:
Docena de churros simples $28
Docena de churros rellenos de crema pastelera o dulce de leche $36
Churros bañados en chocolate $6 c/uno
Docena de Berlinesas $28
Docena de tortas fritas $30
Pastelitos $7 c/uno

Contacto
(Olleros 4169, Chacarita / T. 4553 -2669) 

Psicologia: El miedo al cambio





 Cuántas cosas nos gustaría cambiar pero finalmente no las hacemos… por qué nos pasa eso? Nos gusta movernos en zonas conocidas. Estamos llenos de hábitos. Si nos detenemos a observar nuestras conductas cotidianas y nuestros pensamientos, nos daríamos cuenta que siempre repetimos los mismos actos, pensamos alrededor de las mismas ideas, hacemos las cosas que confirman y reconfirman las mismas creencias.

Nos han educado asociando el hacer siempre lo mismo con ciertos valores: hacer siempre lo mismo es sinónimo de madurez, de estabilidad, de saber lo que se quiere, de perseverancia que conduce al éxito, de seguridad, de cordura, etc. Pero todos los extremos conducen a perturbarnos. El ser demasiado rígidos, esquemáticos, estructurados, rutinarios, etc . puede estar demostrando un miedo al cambio, un miedo a desafiar las viejas creencias.

Lo cierto es que si no revisamos viejas creencias, es posible que estemos repitiendo lo que nos enseñaron a hacer, pero dejando de lado otras posibilidades de crecimiento. Además, ciertas creencias pueden haber sido muy funcionales para otras generaciones pero no para ésta. Cuando pensamos en cambiar, en salir de esa “zona de confort”, aumenta nuestra ansiedad. Tememos los cambios porque la ansiedad que nos producen nos resultan incómoda, o muchas veces no sabemos cómo afrontarla, con qué recursos afrontar lo nuevo. Entonces solemos justificar nuestra rigidez diciendo que “si no cambié hasta ahora, ya no cambio más”, o “yo soy así, no me van a cambiar”. Tal vez el ponerse rótulos sean justificaciones que solo tapan el miedo al cambio, el temor que produce cambiar una idea o una conducta puede estar asociado con debilidad, falta de carácter, falta de autoridad, confusión, incluso con locura.

Podemos empezar con pequeños cambios en nuestras rutinas. Tratemos de descubrir cuáles son las ideas asociadas con la imagen de cambio que deseamos concientemente pero que luego no hacemos arrancar. (Por ejemplo: queremos ir a un gimnasio pero nos produce mucha ansiedad el imaginar que podemos hacer papelones porque no estaremos en el mismo estado físico que el resto). Mientras vamos revisando creencias asociadas, intentemos los pequeños cambios de hábitos cotidianos. Si de entrada nos ponemos objetivos demasiado exigentes, es probable que nos aumente la ansiedad y terminemos abandonando el proyecto. Pero si los hacemos gradualmente, vamos ganando en confianza, sabiendo que el cambio es posible, que la resistencia es solo miedo a la incomodidad o a la ansiedad de lo nuevo, y que algunos fantasmas son solo mentales, los imaginamos más grandes de lo que son en realidad.

- ¿Por qué un cambio?
- ¿Y por qué no?





Lic. Margarita Rodríguez Suárez – Psicóloga UBA

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